Simplifica tu vida y delega lo superfluo

Me propongo escribir sobre lo que significa para mí la frase simplifica tu vida y cómo delegar lo superfluo.

Personalmente creo que simplificar pasa por preguntarse el para qué, delegar lo que sea más superfluo, reflexionando sobre lo que necesitamos para cuidarnos.

Preguntarse el para qué

Cuando te preguntas el para qué todo toma sentido. Imagina que alguien cercano necesita acompañamiento para sentirse bien en su recuperación. Tal vez con pocos espacios de compañía cada día será suficiente. Ante tal supuesto, puedes poner espacios de 1 hora y 30 minutos para cada día de la semana en tu agenda.

También puedes hacer hueco en el espacio a primera hora del día y alguno a mediodía. Busca simplificar para dar más sentido a tu agenda.

Otra manera de dar salida a la situación puede ser comprobar con la persona a la qué acompañas si necesita más tiempo. En este caso, puedes reconducir tu plan para que se siga sintiendo acompañado sin agobiarse.

Todo fluye cuando nos ponemos en los zapatos de la persona a la que queremos acompañar. Y si es posible comprobar con los que lo rodean para pisar un terreno más seguro y conocido.

La importancia de delegar

Este es un aprendizaje para toda persona que crea que no tiene tiempo. Porque simplificar también pasa por saber que no eres la única persona que puede hacer algo. Tus hijos pueden recoger la mesa, el suelo. Un amigo puede ayudarte a recoger los niños. Lo puedes “enseñar” de manera divertida. ¿Por qué tiene que ser aburrido delegar?

Aplicar lo que aprendemos en el trabajo a la vida personal puede ser un buena transferencia de habilidades para simplificar tu vida. A menudo uno de las demandas de nuestros clientes de coaching ejecutivo es precisamente saber delegar adecuadamente. En Cataliza tenemos esa experiencia conocida a través de nuestros clientes del entorno corporativo.

Deja un tiempo para cuidar de tus necesidades

¿Como sería buscar espacios para cuidarte? Un paseo, un masaje, una charla con una amiga.

¿Cuántas veces a la semana revisas tu agenda y dejas espacios en blanco? No des el 150 % en ese proyecto super importante. Igual con un 100% estos días es suficiente. No siempre vale la pena ser tan perfeccionista.

Aprovecha tus momentos para leer, inspirarte, respirar. ¿Desde cuando no has incorporado nuevas rutinas en tu vida? Desde andar, hacer deporte o la meditación. Levántate pronto, si te conviene.

Comunica tu opinión con asertividad

Cuando eres asertiva, demuestras creer en tí y sabes poner límites. Si lo necesitas, un coach te puede ayudar a tomar decisiones importantes. Algunas personas encuentran mayor coherencia profesional a través del trabajo con otras personas en situaciones similares como los que participan en nuestro programa de crecimiento Coherencia Profesional.

No te pierdas en el otro. Confia en él y en sus capacidades.

Confia en los que más te quieren

Comparte tus inquietudes con tu pareja, con tus padres, tus hermanos. Confía en tu intuición.

Se amable con los que te rodean. Agradece.

Escucha los mensajes del entorno. Si estás estresada, también reaccionas sin control. Señal de alarma para dar un paso atrás. Pide perdón y perdónate.

Ya han pasado 15 minutos.

Un antes y un después en tu manera de simplificar

No es lo mismo tener dos niños de uno y cinco años, que de diez y catorce. Ahora al releer el post que escribí hace años me doy cuenta de que la demanda en edades más tempranas es más alta, en parte.

A menor edad, más cuidado. A más necesidad de tu pareja de soporte emocional, más superposición de tareas y responsabilidades.

Por eso, simplificar en tiempos sobrecargados es tan importante. Hay momentos vitales en los que socializar no es posible y en cambio se puede hacer deporte o escuchar música (actividades que se pueden realizar solos).

Además, cada persona tiene unas circunstancias diferentes y a veces una persona decide que los abuelos o una canguro cuide de su familia porque no sabe cómo gestionarlo o tiene la necesidad imperiosa de realizar su proyecto profesional, tal vez es una empresaria o está luchando por levantar el negocio que creo su abuelo.

Las raíces familiares son muy variopintas y definitivamente lo que sirve para uno no sirve para todo el mundo.

Pasado el tiempo es bueno revisar momentos de sobrecarga y dejar en el presente un espacio para la improvisación del día a día. Querer preguntarse cada día el porqué y ser valientes en lo que realmente vale la pena y es importante en nuestras vidas para darle su prioridad es un camino a recorrer. Preguntarse continuamente el para qué hacemos lo que hacemos y buscar hábitos que nos hagan subir la energía (cada cual a su gusto) es una buena receta para la felicidad y la productividad.

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