Disfrutar de media jornada laboral

Relajar las tardes  o organizar tu día como si tuvieras una media jornada tiene que ver con vaciarlas de actividad profesional y llenarlas de aire, de vacío y tal vez de actividad con tus hijos, parte de tu familia o amigos. O tal vez, simplemente contigo mismo. 

A pesar de la tendencia a trabajar durante todo el día, trabajar media jornada es la opción escogida por personas que cuidan a sus hijos o quieren dedicar las tardes a sus aficiones.

Disfrutar de media jornada o jornada intensiva

Muchas personas no quieren hacer nada de tres a seis porque es su tiempo personal, ese tiempo de comer, descansar, arreglar la casa o leer. Este es el caso de la alcaldesa de un pueblo del Pirineo.

Su jornada empieza a las seis de la mañana y cuando empieza a trabajar a las ocho sabe que ya tiene su sesión de deporte hecha y sus rituales matutinos. De ocho a tres estará trabajando sin parar la mayoría de los días, excepto los que también va por la tarde para acompañar a su equipo o para reuniones extraordinarias.

Beneficios de relajar las tardes

Relajar las tardes es un reto para muchas familias. Algunas no pueden porque la empresa en la que trabajan tiene un horario muy poco compatible con los horarios escolares. Otras personas han sabido revelarse y conciliar. Ponen su mirada a ese momento en el que acaba la escuela o en su próxima cita fuera de las tareas profesionales habituales.

Si escuchamos atentamente las necesidades de las personas más pequeñas de la familia tal vez quieren no hacer nada o hacer poco.

En mi experiencia al vaciar la agenda, puedes ofrecer a tu familia actividades como pintar, jugar con barro, actividades artísticas o de deporte. Así tienen un aliciente para contrastar el ritmo de la escuela.

Los beneficios de “no hacer nada”

Cuando ofreces a los niños una actividad diferente de la de estar en el parque con sus amigos, charlar o llegar a casa para descansar, algunos niños se muestran poco activos. Lo que les mueve es llegar a casa y montar o volver a montar su nave de lego. O crear su piso imaginario entre sillones. O ayudar en la cocina.

¿Cuál es tu afición en las tardes relajadas?

Cada persona tanto en edad escolar como adulta encuentra su relax, su momento creativo en la escritura, la lectura o el deporte. Cada etapa vital tiene su aliciente favorito: deporte, socializar… 

¿Quién sabe?… Cómo no lo sabemos, lo mejor es relajar las tardes para dejar que ese espacio se llene con lo que también a ellos conviene, no lo que nos conviene solo a nosotros. Difícil ecuación en un mundo en el que nos gusta llenar los espacios, donde nos cuesta improvisar.

Cuando relajas las tardes de los niños, de paso se relajan las nuestras, las de los adultos que los acompañamos.

Cuando ofrecemos a los niños probar muchas actividades dirigidas: piscina, danza, manualidades, pintura… lo que notamos es que ya no tienen muchas ganas de actividad programada. Claro, depende del niño y del contexto familiar.

En cambio, si invitamos a un amigo, la tarde se vuelve de otro color, tiene más sentido.

Un paseo con papa o comentar tranquilamente el día con mamá en el sofá apetece más. Cenar pronto. Vivir la casa.

Dejar espacio para que surjan cosas nuevas

Con el tiempo me he dado cuenta que relajando las tardes dejamos entrar en nuestra vida cosas más interesantes, nuevas y llegamos al fin de semana con ganas de probar cosas nuevas, que tal vez si llegáramos cansados de la disciplina de un deporte, por ejemplo, no tendríamos.

Conozco varias familias que como con una tendencia inconsciente apuntan a sus hijos a actividades que empiezan por ser un descanso para los padres y acaban como una obligación, a veces agotadora. Otras tienen que decir basta a sus hijos que quieren actividades ¡cada tarde!

También oigo madres que me dicen que al llegar a la adolescencia, los jóvenes dicen: ¡Basta! ¡Ahora quiero descansar! Y simplemente, descansan.

Media jornada en momentos vitales clave

En la primera infancia, cuando tienes bebés, relajar las tardes es una manera de combinar trabajo y vida. Algunas mujeres siguen cuidando a sus hijos a media jornada. O en jornada intensiva. De esta manera, dejan un espacio suficientemente grande al cuidado de su bebé.

Personalmente, creo que el cambio de “chip” es una decisión personal tanto si quieres emprender un nuevo negocio, empezar a vivir más relajadamente o crear una familia.

Por eso, la ayuda de un coach o un grupo de ayuda facilitada por un coach especializado en equilibrio te da fuerza para tomar esa decisión que hace años que vienes visualizando: tener tiempo para tí, poder leer, cuidar o simplemente relajarte, sin la dopamina constante del trabajo, de los emails y acabar proyectos.

Tener tiempo para todo se puede conseguir gracias a esas tardes libres, esas tardes relajadas.

Aprendiendo a escucharnos y escuchar. Una fuente de inspiración pueden ser las tardes con madres y padres de la escuela. En este caso, en la empresa de una amiga, Voxel, entienden que la productividad profesional depende de una satisfacción a nivel personal como lo explican en este video.

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